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Este último finde con motivo del día del Pensamiento Scout celebrado desde 1926 el 22 de febrero, se ha organizado simultáneamente, un Interpioneros en Almodóvar y un Chapoteo en Puertollano en los que nos hemos reunido castores y pioneros de toda la diócesis.

Desde hace unas semanas cuando nos contaron cuando y donde iba a ser el Inter empezamos a mover nuestros hilos y a empezar a hablar con unos y con otros para enterarnos si iban a venir. Conforme iba pasando el tiempo la tensión y las ganas iban a más, hasta que por fin llegó el día. Era un sábado nublado como cualquier otro, lo que no era normal es que a las 8 de la mañana estuviéramos todos en pie ya que a las 10 llegaba el autobús que traía a los demás grupos y había que acabar de prepararlo todo e irnos hacia la huerta Cuellar donde íbamos a estar todo el día.

En torno a las 10:30 llegó el autobús. Los nervios estaban por las nubes. Al principio, un poco tímidos fuimos a enseñarles la huerta, incluido claro, la casa árbol. Más tarde, después de saludar a los que ya conocíamos, hicimos unos cuantos juegos de presentación y aunque personalmente no me gustan mucho este tipo de juegos, he de reconocer que fueron bastante divertidos.

Luego nos dedicamos a jugar a distintos juegos scouts hasta las 2 aproximadamente que nos pusimos a comer. En el tiempo libre nos echamos unas fotos y pusimos nuestro perfil en el Scoutbook mientras algunos seguían jugando.

Por la tarde llegó una de las actividades más esperadas del Inter, el paintball, en realidad nadie sabía bien de que se iba a tratar lo que estaba claro es que nos íbamos a mancharnos, nos dividimos en 4 grupos, dos de ellos fueron al paintball mientras que los otros se quedaron jugando a otros juegos y haciendo un taller. Tras un tiempo nos intercambiamos los juegos, en el paintball el objetivo era conseguir la pañoleta que el otro equipo guardaba, pasamos un buen rato que nos sirvió para estrechar lazos entre nosotros.

Sin darnos cuenta, el sábado se esfumaba y era hora de recoger para ponernos en marcha hacia el polideportivo municipal donde pasaríamos la noche. Recoger nos llevo más tiempo del previsto y salimos de noche. Una vez en el polideportivo cenamos y descansamos después de un largo e intenso día, un rato después hicimos un juego de pistas bastante entretenido aunque un poco enrevesado. Lo acabamos en torno a las 12 de la noche, y como estábamos muy cansados de todo el día nos acercamos al oratorio de San Juan de Ávila donde el párroco nos dedicó unas palabras y donde tuvimos un tiempo de oración y reflexión.

Ya de vuelta en el polideportivo nos acostamos enseguida, esperando con ganas un día más de diversión y con pena ya que sabíamos que al día siguiente nos tendríamos que despedir y no nos volveríamos a ver hasta dentro de un tiempo.

Cuando nos levantamos el domingo, el comité de padres tenía preparado chocolate con churros, tras desayunar estuvimos jugando en el polideportivo, mientras esperábamos a la hora de la misa.

A las 11:45 nos fuimos a la iglesia a celebrar la eucaristía junto al resto de habitantes. Una vez acabada la misa hicimos algunos juegos de última hora mientras esperábamos la comida que entorno a las 2 ya estaba acabada. Comimos y después tuvimos un tiempo para recoger y echar algún juego hasta que llegó el autobús.

La hora de despedirse había llegado, cantamos la canción de despedida enlazando nuestras manos, todos unidos y pensando una sola cosa, cuando nos volveríamos a ver.

Todos teníamos en la mente una fecha, el 25 de marzo en el San Jorge donde nos encontraríamos de nuevo. Y quizás que no se separen allí definitivamente nuestros caminos ya que en julio se celebra el Jamscout, un campamento en el que nos reuniremos los grupos de toda España.

Hasta entonces:

¡¡¡SIEMPRE LISTOS!!!

Por Eduardo Rodriguez.